En 2025, el INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad en España. Un 26% más que el año anterior. Y 2026 no está siendo más tranquilo.
El problema no es solo que los ataques aumenten. Es que cada vez son más difíciles de detectar, más baratos de ejecutar y más costosos de recuperar. El coste medio de un incidente de ransomware en España ya supera el millón y medio de euros.
Esto no es un problema de grandes corporaciones. Las pymes son objetivo cuatro veces más frecuente que las grandes organizaciones — precisamente porque tienen menos recursos para defenderse.
Aquí están los cinco ataques que más están afectando a empresas españolas este año, con ejemplos reales y lo que puedes hacer en cada caso.
1. Ransomware: el que más daño hace
El ransomware cifra todos tus archivos y exige un rescate para devolverte el acceso. No es nuevo, pero en 2026 es más agresivo que nunca.
Lo que está pasando en España: España concentra el 2% de los ataques de ransomware a nivel global — una cifra que puede sonar pequeña hasta que entiendes que hablamos del segundo inicio de año con mayor actividad registrado en toda la historia. El Ayuntamiento de Badajoz, Endesa y el Ministerio de Hacienda figuran entre los afectados en los últimos meses.
Lo más preocupante: el tiempo entre el acceso inicial y el cifrado se ha reducido a menos de 5 días. Eso significa que cuando lo detectas, en muchos casos ya es tarde.
Cómo evitarlo:
- Copias de seguridad aisladas de la red principal — si tu backup está conectado, también lo cifran
- Sistemas actualizados: el 60% de los ataques explotan vulnerabilidades conocidas con parche disponible
- Segmentación de red: que un equipo infectado no pueda contagiar al resto
- Formación del personal: el acceso inicial suele llegar por un clic en un correo
2. Phishing potenciado por IA: ya no hay errores de ortografía
El phishing clásico era fácil de detectar — errores ortográficos, remitentes extraños, mensajes genéricos. Eso se acabó.
Lo que está pasando en España: La IA generativa permite crear correos perfectamente redactados, personalizados con datos reales del destinatario — su nombre, su empresa, su jefe, el proyecto en el que trabaja — y adaptados al contexto exacto de su empresa. En 2025, el phishing alcanzó 25.133 reportes en España. Y el 28% de las consultas al INCIBE están relacionadas con intentos de phishing, vishing o smishing.
El resultado: incluso usuarios experimentados caen. No porque sean descuidados, sino porque el ataque es indistinguible de una comunicación legítima.
Cómo evitarlo:
- Autenticación multifactor (MFA) en todos los accesos — si roban la contraseña, no basta
- Verificación por segunda vía antes de cualquier transferencia o cambio de datos bancarios
- Filtros de correo avanzados que detecten patrones de phishing aunque el texto sea perfecto
- Simulaciones periódicas de phishing para entrenar al equipo
3. Business Email Compromise (BEC): el fraude que vacía cuentas
El BEC es más específico que el phishing masivo. El atacante suplanta a un proveedor, un directivo o un cliente con acceso a tu correo, y redirige una transferencia a su cuenta.
Lo que está pasando: Las pérdidas por BEC superaron los 2.770 millones de dólares en Estados Unidos solo en 2024. El esquema más habitual en España: el atacante intercepta una conversación de facturación con un proveedor y cambia el número de cuenta en el último momento. La empresa paga convencida de que está pagando a quien siempre ha pagado.
Lo más habitual: nadie detecta el fraude hasta que el proveedor real reclama el cobro días después.
Cómo evitarlo:
- Protocolo de verificación telefónica para cualquier cambio de datos bancarios — siempre, sin excepciones
- Doble firma en transferencias superiores a cierto importe
- Revisión de las direcciones de email con atención al detalle: un solo carácter cambiado puede pasar desapercibido
- Formación específica al equipo financiero y de administración
4. Ataques a la cadena de suministro: te atacan a través de quien confías
Este es el más sofisticado y el que más está creciendo. En lugar de atacarte directamente — donde tienes defensas — los atacantes comprometen a uno de tus proveedores tecnológicos y entran a través de él.
Lo que está pasando: El caso Endesa de 2026 es un ejemplo local: el ataque no fue directo sino a través de un proveedor tecnológico, afectando a múltiples empresas simultáneamente. A nivel global, los grupos de ransomware están fijándose en los MSPs (proveedores de servicios gestionados) precisamente porque desde ahí pueden acceder a decenas de empresas clientes a la vez.
La paradoja: cuanto más confías en un proveedor, más daño puede hacer si lo comprometen.
Cómo evitarlo:
- Auditar la seguridad de tus proveedores tecnológicos críticos, no solo la tuya
- Principio de mínimo privilegio: cada proveedor accede solo a lo que necesita
- Contratos con cláusulas de notificación de incidentes — tienes derecho a saber si tu proveedor sufre una brecha
- Monitorización de accesos de terceros a tus sistemas
5. Deepfake fraud: tu jefe en pantalla puede no ser tu jefe
Este es el más nuevo y el más difícil de detectar. La IA permite clonar la voz de cualquier persona con solo 3 segundos de audio — y generar videollamadas con ejecutivos completamente falsos.
Lo que está pasando: En enero de 2024, un director financiero de la multinacional Arup autorizó pagos de 25 millones de dólares tras una videollamada con lo que parecían ser sus compañeros de dirección. Todos eran deepfakes. En enero de 2026, un grupo de atacantes clonó la voz de un CEO suizo para autorizar una transferencia multimillonaia.
En España, el 23% de las empresas ya ha sufrido intentos de fraude con deepfakes, con una pérdida media de 600.000 euros por ataque exitoso. Y las herramientas para ejecutarlo están disponibles en mercados oscuros por menos de 20 dólares.
Cómo evitarlo:
- Palabras clave de seguridad entre directivos para verificar identidad en llamadas sensibles
- Protocolo de verificación adicional para cualquier autorización de pago solicitada por teléfono o videollamada
- Formación específica: que todo el equipo sepa que esto existe y cómo funciona
- Desconfianza sistemática ante solicitudes urgentes e inusuales, aunque vengan de quien parecen venir
El patrón común
Los cinco ataques tienen algo en común: explotan la confianza. Confianza en un correo que parece legítimo, en un proveedor conocido, en la cara de un directivo en pantalla.
La ciberseguridad en 2026 no es solo tecnología. Es cultura, procesos y formación. Las empresas que menos incidentes sufren no son necesariamente las que más gastan en software — son las que han convertido la seguridad en un hábito de equipo.
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